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LA LAMPARA DE MI CUERPO

Como cristianos estamos expuestos a muchas tentaciones diariamente, por lo tanto nuestros sentidos humanos juegan un papel importante en la lucha por mantenernos puros y uno de ellos es el “OJO”.

La mayoría de las tentaciones tienen su entrada por el ojo, es decir que dependiendo de lo que estamos viendo así serán las reacciones que tendremos. Sin darnos cuenta estamos permitiendo que nuestros ojos observen ciertas cosas que en lugar de ministrar nuestra vida nos está llevando poco a poco a la derrota espiritual.

Jesús hizo mucho hincapié en nuestros ojos, es decir en lo que estamos viendo, pues el declaro en San Mateo 5:29 “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.

No significa que se deben sacar los ojos físicamente para evitar mirar lo malo, se refiere a lo espiritual a llevar todos nuestros miembros a la obediencia en Cristo.

La forma en que Dios diseñó la anatomía del globo ocular también arroja luz para entender mejor: La retina tiene millones de bastones y conos. Gracias a ellos podemos ver los colores. Cuando baja la intensidad de la luz, los conos que están en la retina no reaccionan y se nos nubla la vista, entonces los bastones se adaptan paulatinamente a la condición de oscuridad, lo cual logran en un lapso de unos cuantos minutos…y esto es una maravilla de su creación…nuestros ojos son uno de nuestros cinco sentidos físicos, pero también espirituales, ya que con ellos vemos para bien o para mal, es decir para bendición de nuestras almas, o para perdición de esta misma.

Hemos oído decir que los ojos son las ventanas del alma, que ellos reflejan lo que verdaderamente hay dentro de nuestro ser, y con ellos muchas veces decimos cosas que aún no han salido de nuestros labios…por ejemplo, cuando estamos enojados, alegres, tristes, no necesitamos hablar, ellos lo dicen todo…¿no es verdad?
Jesús dijo en Mateo 5:29  Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno… ¿qué es lo que puede estar ocasionándole a tu corazón que se contamine?

Cuando Jesús nos dio esta enseñanza, estaba dándonos una analogía, una enseñanza que representa el radicalismo que  debemos de tener los llamados hijos de Dios…porque si esto fuese una práctica que deberíamos de llevar a cabo, todos tendríamos que quedar ciegos, cojos o mancos, porque mientras estemos en este mundo, el pecado nos asediara, además estaríamos creyendo que los que carecen de la vista, no pecan…lo cual es falso…ya que el pecado se concibe en el corazón del ser humano…y no solamente a través de nuestros sentidos físicos…por lo tanto, la enseñanza va más allá…

Él quiso enseñarnos que si estamos conscientes de que una amistad, un programa de televisión, un lugar a donde vamos, lo que leemos, oímos, o vemos nos está contaminando, deberíamos de tener el valor de cortarlo de nuestro entorno… entonces la solución no es arrancarme los ojos, sino lo que está contaminando todo mi ser.

ANÉCDOTA:

Un hombre quien se convirtió a Cristo a sus sesenta y cinco años de edad, y había llevado una vida bastante llena de lascivia, al tener su encuentro con Jesús, nunca más volvió a traicionar a su esposa con otra mujer…ya que esto había sido una de las causas de mayor problema no solo para ellos dos, sino para toda la familia…intrigada al ver su pasión y entrega al Señor, su hija le preguntó como creía el, que Jesús lo había libertado de sus problemas de sexualidad…a lo que él le contesto, que uno de los primeros miembros que él le había entregado al Señor, eran sus ojos…ya que él sabía que su mayor problema radicaba ahí…le dijo que pudo darse cuenta que era sencillo, que a través del Espíritu Santo había comprendido, que si miraba por segunda vez, ya le había fallado a Dios…y ahí estaba su secreto, hasta el día de hoy…no debe de haber una segunda vez, por amor a Jesús…

Si nos llamamos cristianos, debemos de saber que el ojo de los hijos de Dios, deberá estar lleno de luz, la luz que es Cristo, habiendo dicho el, que nosotros somos la luz del mundo… pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas…primero, reconocer el pecado, segundo, aceptando que solo Jesús, puede sanar nuestros ojos de toda tiniebla, de toda oscuridad, sea física o espiritual…ya que no debemos olvidar, que fue Dios quien nos dio el favor de contemplar su divina creación… Pro 20:12  El oído que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas igualmente ha hecho el Señor…ahora depende de ti, ¿para qué usaras tus ojos?, él nos los dio para cosas santas, puras, y benditas…limpiemos nuestro corazón, y los ojos serán purificados…el secreto está, en la segunda vez.

Querido amigo, querida amiga, como siempre dos opciones, con ojos y corazón en las tinieblas, o permitiéndole a Cristo Jesús, pueda abrir y llenar de su luz toda nuestra visión. Tú decides.

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”

San Mateo 6:22-23

 

 

8 diciembre, 2018

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Conquistadores Pentecostales es el comité de asesoría y acompañamiento para la Juventud de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia.

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