Login

LA CIENCIA PRESENTA AL HOMBRE ANTE LO DIVINO, VOLTAIRE

Francois Marie Arouet (1694-1778), mejor conocido como Voltaire, fue un filósofo, historiador y escritor francés de la época de la “Ilustración”.

Por cosas que dijo con respecto a la persecución de la iglesia tradicional, muchos incrédulos han malinterpretado sus ideas o tomado citas fuera de contexto, y en algunos sitios llegan a tal grado de decir (falsamente) que Voltaire era un agnóstico, incrédulo, anti-religión, o ateo.

No obstante, la realidad es que Voltaire era un verdadero enemigo y opositor del ateísmo porque creía firmemente en la existencia de Dios, tal como lo expresa en sus obras, especialmente en “Diccionario Filosófico” (1764).

Voltaire aseguró que la razón nos da muestras de la existencia de Dios:

“A mí me parece evidente que existe un Ser necesario, Eterno, Supremo e Inteligente, pero esto no es fe, es raciocinio.”  [Voltaire, Diccionario filosófico (1764), “Fe”.]

Ante lo que algunos incrédulos dicen, que “¿si Dios existe, quien creó a Dios?”, Voltaire les respondería:

“Toda obra que nos descubre medios y fin, nos anuncia al obrero. El universo, que se compone de muchos medios, de los que cada uno tiene su fin, descubre, pues, un Obrero muy Inteligente y muy Poderoso. He aquí una probabilidad que se aproxima mucho a la certidumbre; ¿pero ese Obrero Supremo es el infinito, está en todas partes, ocupa un sitio determinado? ¿Cómo hemos de responder a esta cuestión con nuestra inteligencia limitada y con nuestros débiles conocimientos?

La razón me prueba que existe un Ser que confeccionó la materia de este mundo; pero mi razón es incapaz de probar que Él hizo una materia y que la sacara de la nada. Todos los sabios de la antigüedad, sin exceptuar uno, creyeron que la materia era eterna y subsistente por sí misma.

Todo lo que yo puedo hacer, sin recurrir a una inteligencia superior a la de los hombres, es creer que el Dios del mundo es también Eterno y subsiste por Sí mismo.”

Voltaire reconoció el límite del entendimiento humano para entender muchas cuestiones, y al igual que Galileo, consideraba que la razón y los sentidos son algo que Dios mismo nos ha brindado:

“Aunque adoremos a Dios con toda el alma debemos confesar nuestra profunda ignorancia respecto a ella, a esa facultad de sentir y de pensar que debemos a su bondad infinita. ”

En su obra  “Diccionario Filosófico” (1764), Voltaire escribió tajantes argumentos contra el ateísmo. Respondiendo ante las objeciones que los incrédulos daban en su época, Voltaire defendió abiertamente por la creencia en Dios y continúo reprochando la actitud de aquellos que niegan la existencia de Dios:

“Sobre los ateístas modernos. Razones de los Adoradores de Dios.”

Cuando contemplamos una máquina complicada, comprendemos en seguida que es el producto de un buen constructor. El mundo es una máquina admirable; luego la ha construido una gran inteligencia. Este argumento es antiguo, pero no por eso es malo.

Todos los cuerpos vivos se componen de palancas y de poleas que obran obedeciendo a leyes de la mecánica; de juegos que hacen circular perpetuamente las leyes de la hidrostática, y nos sorprendemos de que todos esos seres estén dotados de sentimiento, que no tiene nada que ver con su organización.

El movimiento de los cuerpos celestes, el de nuestra pequeña tierra alrededor del sol, todo funciona en virtud de una muy profunda ley matemática. Como Platón, quien no tenía conocimiento de ninguna de estas leyes, elocuente pero imaginativo Platón, quien dijo que la tierra se erigió en un triángulo equilátero, y el agua en un triángulo rectángulo, extraño Platón, quien dice que sólo puede haber cinco mundos, porque sólo hay cinco cuerpos regulares: ¿cómo, digo, es que Platón, quien no conocía aún la trigonometría esférica, sin embargo, tenía un genio suficientemente fino, un instinto suficientemente feliz, para llamar a Dios el “Geómetra Eterno”, para sentir la existencia de una Inteligencia Creadora? Hasta el mismo Spinoza lo admite. Es imposible luchar contra esta verdad que nos rodea y que ejerce presión sobre nosotros por todos los lados.”

“No obstante, he conocido personas sediciosas y tercas que dicen que no hay Inteligencia Creativa en absoluto, y que el movimiento ha formado por sí mismo todo lo que vemos y todo lo que somos. Te dicen descaradamente:

«. . .Es posible que en toda la eternidad el movimiento de la materia por sí solo haya producido todo el universo tal como existe. . . de modo que no sólo es posible que el mundo sea como es, sólo por el movimiento, sino que es imposible que deje de ser como decimos, después de las infinitas combinaciones.»

“Toda esa suposición me parece prodigiosamente irreal, por dos razones: la primera, porque en este universo hay seres inteligentes, y no me podréis probar que el solo movimiento pueda producir inteligencia, la segunda, porque, según tu propia confesión, existe el infinito, por lo cual uno puede apostar, que una causa creadora inteligente alienta el universo. Cuando uno está solo frente a frente con el infinito, uno se siente muy pequeño.

De nuevo, el mismo Spinoza admite esta inteligencia como base de su sistema: no lo habéis leído, y has de leerlo. ¿Por qué pretendes ir más lejos que él, y con tu necia arrogancia sumergir tu débil razón en un abismo al que Spinoza no se atrevió a descender? Convenceos de que es una extrema locura afirmar que una causa ciega logre que el cuadrado de una revolución de un planeta equivalga siempre al cuadrado de las revoluciones de los demás planetas, como el cubo de su distancia equivalga al cubo de las distancias de los demás al centro común. O los cuerpos celestiales son grandes geómetras, o el Eterno Geómetra estableció a los cuerpos celestiales.

Mas ¿dónde está el Eterno Geómetra? ¿Está Él en un lugar o en dos los lugares, sin ocupar espacio? No tengo ni idea. ¿Es de Su propia sustancia que Él ha dispuesto todas las cosas? No tengo ni idea. ¿Es Él inmenso sin cantidad y sin calidad? No tengo ni idea. Lo único que sé es que hay que adorarlo a Él y ser justos.”

En una carta al rey Federico Guillermo II de Prusia, en 1770, Voltaire ya había criticado la incredulidad al comentar lo siguiente sobre la obra de un filósofo ateo:

“Si Dios no existiera, habría que inventarlo,  pero toda la naturaleza nos grita que Él existe, que hay una Inteligencia Suprema, un inmenso poder, un orden admirable, y todo nos enseña nuestra dependencia de esto.

Como vemos, Voltaire creía firmemente en el Diseño Inteligente del Creador. En esta línea de pensamiento, presentó un argumento contra el ateísmo que hoy en día bien podría aplicarse en contra de la teoría de la evolución. Voltaire consideraba que la suposición de que los animales fueron formados por mera coincidencia, y cambiaran de una especie a otra por causas ambientales, es una idea que carece de sentido:

Negaba las suposiciones ateas que alegaban que todo había surgido por el azar:

“El teísmo es la fe  difundida en todas las creencias; es un metal que se alea con los demás metales, y cuyas venas se extienden por bajo de tierra por las cuatro partes del mundo. . . No hay país que tenga más adeptos de esa clase que Inglaterra. En el siglo XVII hubo muchos ateos en dicho país, lo mismo que en Francia y en Italia, que probaron lo que dijo el canciller Bacon, que un poco de filosofía hace al hombre ateo, y mucha filosofía le conduce al conocimiento de Dios.

Cuando se creía, según la doctrina de Epicuro, que la casualidad lo hacía todo, o según la doctrina de Aristóteles y de varios teólogos antiguos, que todo nacía de la corrupción y que la materia y el movimiento hacían andar al mundo por sí solo, entonces podían no creer en la Providencia. Pero desde que entrevimos la Naturaleza, que los antiguos no llegaron a ver; desde que nos apercibimos de que todo está organizado, que todo tiene su germen; desde que supimos que desde el guisante hasta la magnitud de los mundos, todo es obra de una Sabiduría infinita, desde entonces todos los que piensan la adoraron. Los físicos se convirtieron en heraldos de la Providencia; el catequista anunció la existencia de Dios a los niños, y Newton se la demostró a los sabios.”

Voltaire ya había declarado lo siguiente:

“Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia presenta al hombre ante lo divino.” [Voltaire (1768). The critical review, or annals of literature, Volume XXVI, by A Society of Gentlemen, (1768). p. 450.]

Cayo en cama, enfermo de muerte. Sus últimas palabras retumban:

“Muero adorando a Dios, amando a mis amigos, no odiando a mis enemigos, y detestando la superstición.” (28 febrero 1778).

10 diciembre, 2018

0 responses on "LA CIENCIA PRESENTA AL HOMBRE ANTE LO DIVINO, VOLTAIRE"

Leave a Message

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Conquistadores Pentecostales es el comité de asesoría y acompañamiento para la Juventud de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia.

top
X