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INVENTOR DE LOS GRADOS KELVIN, LA CIENCIA TE LLEVA A LA IDEA DE UN CREADOR

“¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído?
El Dios eterno, el SEÑOR, el creador de los confines de la tierra
No se fatiga ni se cansa. .”

(Isaías 40:28)

William Thomson, (1824-1907) también conocido como Lord Kelvin, fue un físico-matemático, inventor e ingeniero irlandés, pionero de la física moderna y uno de los fundadores de la termodinámica.

Cursó una carrera como ingeniero de telégrafo eléctrico e inventor, y más tarde trabajó en la Universidad de Glasgow realizando importantes análisis matemáticos de la electricidad y haciendo la formulación de la primera y segunda ley  de la termodinámica.

Dirigió la construcción eléctrica en el proyecto del cable telegráfico transatlántico que unía Irlanda con Terranova, y para ello retomó de forma práctica las ideas de Michael Faraday sobre las líneas de fuerza y la distribución de carga eléctrica.

Thomson tenía intereses en la marítima y entre 1873 y 1878, perfeccionó con mejoras el diseño de la brújula para hacerla independiente del movimiento del barco durante tempestades, y anular los efectos de las construcciones del barco sobre la brújula magnética. En 1847 conoció a James Prescott Joule en una reunión en Oxford y fue de los primeros en apoyar y estudiar el principio de termodinámica de Joule.

En 1848 realizó una de sus contribuciones más grandes: la creación de la escala termodinámica para medir la temperatura, estableciendo un cero absoluto situado en –273° C. (esta escala es conocida hoy como la escala Kelvin).

Además realizó estudios de astronomía, trigonometría, hidrodinámica, electricidad, atómica, conducción térmica, descubrió la magnetorresistencia, describió las propiedades térmicas del vapor y su aplicación a las máquinas de vapor y comprobó que el punto de fusión del hielo desciende al aumentar la presión y que la temperatura disminuye cuando el gas se expande por los poros vacíos (efecto Joule-Thomson). Kelvin veía en las pruebas del conocimiento una nueva oportunidad para aprender, lo cual expresó en sus palabras:

“Cuando estás frente a frente con una dificultad, estás enfrentando un descubrimiento”

Al igual que Francis Bacon, también creía que las verdades científicas nos llevaban a creer en Dios:”

…El pensamiento científico se ve obligado a aceptar la idea del Poder Creativo.  Hace cuarenta años, le pregunté a Justus von Liebig, caminando en algún lugar del país, si él creía que la hierba y las flores que vimos a nuestro alrededor crecieron por meras fuerzas químicas. Él respondió: “No, no más de lo que podría creer que un libro de botánica describiéndolas crece por meras fuerzas químicas”.

Al concluir su discurso ante la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, en Escocia, 1871, proclamó la fortaleza del argumento del Diseño Inteligente:

“Intensamente fuertes pruebas del diseño inteligente y benevolente se encuentran a todo nuestro alrededor, y si alguna vez las perplejidades, ya sean metafísicas o científicas, nos alejan de ellas por alguna vez, vuelven a nosotros con una fuerza irresistible, demostrándonos a través de la naturaleza, la influencia de una libre voluntad, y nos enseña que todos los seres vivientes dependen de un Creador y Soberano en constante acción.”

“Durante mucho tiempo he sentido que había una impresión general en el mundo no científico, de que el mundo científico cree que la ciencia ha descubierto formas de explicar todos los hechos de la naturaleza sin adoptar ninguna creencia definitiva en un Creador.  Nunca he dudado de que esa impresión estaba completamente infundada. Me parece que cuando un hombre de ciencia, dice, como se ha dicho de vez en cuando, que no hay Dios, [ese hombre] no expresa sus propias ideas claramente, está, tal vez, luchando con dificultades; aun cuando él dice que no cree en un Poder Creativo, estoy convencido de que no expresa lealmente lo que hay en su propia mente, él no está totalmente expresando sus propias ideas. Él está fuera de sí.

Todos estamos fuera de sí cuando nos acercamos al tema de la vida. El hombre de ciencia, en el estudio de un pedazo de materia muerta, pensando en los resultados de ciertas combinaciones que pueden imponerse sobre ella, es él mismo un milagro viviente, lo que prueba que hay algo más allá de que la masa de la materia muerta en la que está pensando.

Su pensamiento es en sí mismo una contradicción a la idea de que no hay nada en la existencia, sino la materia muerta.  La ciencia puede hacer muy poco positivamente hacia los asuntos de esta sociedad. Pero puede hacer algo, y ese algo es vital y fundamental. Eso es demostrar que lo que vemos en el mundo de la materia muerta y de la vida que nos rodea, no es el resultado de la concurrencia fortuita de átomos.

Puedo referirme a ese antiguo, pero nunca des-interesante tema de los milagros de la geología. La ciencia física hace algo por nosotros aquí. San Pedro habla de los burlones que decían que “todas las cosas permanecen así desde el principio de la creación” [2 Pedro 3:1-5], pero el mismo apóstol afirma que “todas estas cosas han de ser deshechas”2 Pedro 3:11-12.

A mí me parece que incluso la ciencia física absolutamente demuestra la verdad científica de estas palabras. Sentimos que no hay posibilidad de que estén pasando para siempre como lo han hecho durante los últimos seis mil años… La ciencia de la materia muerta, que ha sido el tema principal de mis pensamientos durante mi vida, es, si me permite decirlo, vigorosa en este punto, que la edad de la tierra es terminante… permítanme decir que no es indeterminada.”.

Creyentesintelectuales.com

5 noviembre, 2018

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