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EL REGALO DE LA GRACIA DIVINA

La gracia es un tema constante en la Biblia, y culmina en el Nuevo Testamento con la venida de Jesús (Juan 1:17). La palabra traducida como “gracia” en el Nuevo Testamento proviene de la palabra griega Charis, que significa “Regalo, favor, bendición o bondad”. Todos podemos extender la gracia a los demás, pero cuando la palabra gracia se usa en relación a Dios, adquiere un significado más potente. La gracia es que Dios nos escoge para bendecirnos en lugar de maldecirnos, a pesar de que nuestro pecado lo merece. Esta es su bondad a los indignos.

Efesios 2:8 dice, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros”. La única manera que cualquiera de nosotros pueda entrar en una relación con Dios, es por causa de su gracia hacia nosotros. La gracia comenzó en el jardín del Edén. Él escogió establecer un camino para que ellos estuvieran bien con Dios. Este patrón de gracia continuó a lo largo del Antiguo Testamento, cuando Dios instituyó sacrificios de sangre como una forma para expiar el pecado de los hombres.
Dios es el promotor de la gracia y toda ella fluye de Él. Nos muestra tanto la misericordia como su gracia. La misericordia abre el camino para que la gracia otorgue una bendición que no merecemos. En la misericordia, Dios escogió cancelar nuestra deuda mediante su sacrificio en la cruz.

Hablando en forma figurada, la vida contiene valles y montañas que todos tenemos que atravesar. Jesús dijo: “…En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Las palabras de Jesús sí son alentadoras. (Juan 16:33) La vida nos presenta situaciones que nos hacen llorar y desesperar deseando ver días mejores. Estas dificultades de la vida se presentan de diferentes formas tales como: enfermedad, pérdida de trabajo, pérdida de un ser querido, problemas matrimoniales, problemas con los hijos, con los compañeros de trabajo, con los vecinos o simplemente un gran desánimo que amenaza con hacernos retroceder al camino malo de donde Dios nos sacó, etc. La Biblia presenta a una mujer que se alistaba para preparar su última comida para luego dejarse morir. Sin embargo, si nuestra situación es de igual manera que la de la viuda de la Biblia, Dios siempre llegará a tiempo. Dios nunca llega tarde, El sabe el momento preciso de llegar. De la misma manera que Dios llegó a tiempo para ayudar a la viuda de Sarepta, llegó a tiempo para levantar la hija de Jairo, llegó a tiempo para resucitar al hijo de la viuda de Naín, llegará a tiempo para resolver tu problema y suplir tu necesidad. Dios, muchas veces nos hace esperar aunque no nos gusta esperar, pero, es para levantar nuestra paciencia y alimentar nuestra fe. Dios nos sana, nos provee, nos resuelve conflictos y problemas y nos quita nuestros temores. Sea cual sea tu necesidad espera en Dios, que Dios a su debido tiempo hará, y ten por seguro, que Él siempre llega a tiempo. Dios es tu ayudador.

Es por eso que nos ha extendido su gracia salvadora, para salvarnos, levantarnos, ayudarnos y guiarnos a Él, nos invita a tomar el bus de su gracia, allí nos llevara seguros, aun en medio de los callejones sin salida que podamos observar en el transitar, su gracia y su misericordia, esos favores y regalos inmerecidos nos acompañaran y nos serán dados aún más allá de la muerte.

5 noviembre, 2018

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